miércoles, 23 de abril de 2008


Baloo

En este bosque frondoso, hay un oso muy hermoso. Es amigo generoso y para nada perezoso.
Mi nombre es Baloo. Tal vez hayas oído hablar de mí. Soy el enorme y sabio oso pardo encargado de enseñar la Ley de la Manada a lobatos . Aunque no sé decir palabras bonitas, siempre digo la verdad.
Durante años, mis aprendices fueron cachorros de lobo. Hasta que apareció Mowgli, tú ya lo conoces ¿verdad? Me tocó defenderlo en la Roca del Consejo, cuando fue presentado al resto de la manada junto a sus hermanos. Con la ayuda de Bagheera, logramos que lo aceptaran. Desde ese día me dediqué a enseñar la ley al pequeño Mowgli. Aprendía con gran rapidez. Era un cachorro muy inteligente, sus logros me llenaban de alegría y orgullo.
Claro que también era exigente, nunca quedaba conforme con las primeras explicaciones. Llegué a conocerlo muy bien. A veces estábamos descansando después de haber saboreado una sabrosa miel -mi alimento preferido, que yo le había enseñado a extraer de los panales sin que las abejas le hicieran daño- y... ¡zas!, Mowgli se sentaba con las piernas cruzadas y levantaba su dedo índice.
Eso quería decir que estaba buscando respuestas a nuevas dudas que lo asaltaban y que empezaría a preguntarme más y más cosas sobre la selva y su ley.
Ustedes, lobatos , son también cachorros humanos y, sin duda, tienen muchas cosas que preguntar y muchas que aprender. Mi gran tarea, al igual como lo hice con Mowgli, es enseñarles la Ley de su Manada para que puedan vivir en paz con sus hermanos y hermanas.
¿Aceptas mi invitación? Yo siempre estaré contigo para ayudarte. ¡Ten eso por seguro!

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